
La cuenca del Guadalete necesita 540 millones en infraestructuras hídricas
Actualidad04/03/2026
Redacción
La cuenca del Guadalete y Barbate necesitará una inversión cercana a los 540 millones de euros en la próxima década para reforzar las infraestructuras hidráulicas, garantizar el abastecimiento urbano, modernizar el regadío y mejorar la adaptación al cambio climático.
Así se recoge en el informe “Estrategia e inversión para la eficiencia y resiliencia hídrica en España”, elaborado por las ingenierías Typsa y la patronal de grandes constructoras Seopan, que analiza las necesidades de inversión en el sistema hidráulico español. Según este estudio, la demarcación gaditana requerirá 539,9 millones de euros entre 2026 y 2035.


La demarcación hidrográfica del Guadalete y Barbate, que abarca unos 5.400 kilómetros cuadrados —el 93,9% en la provincia de Cádiz—, cuenta con una capacidad de embalse de 1.650 hectómetros cúbicos, sustentada principalmente por infraestructuras como los embalses de Guadalcacín, Barbate y Zahara de la Sierra. No obstante, el informe advierte de que la red actual resulta insuficiente para afrontar los episodios recurrentes de estrés hídrico.
Entre las inversiones prioritarias destaca la mejora del ciclo urbano del agua, que concentraría 283,2 millones de euros. Dentro de este apartado se incluyen 157,7 millones para saneamiento y depuración, con proyectos como la nueva EDAR de Puerto Real o actuaciones en distintos núcleos de Jerez.
Asimismo, se prevén 123,4 millones para el sistema de abastecimiento, con actuaciones como la conexión de Arcos, Villamartín, Bornos y Espera a la ETAP de Cuartillos, la interconexión de los embalses de Guadalcacín y Bornos y nuevas conducciones para reforzar la garantía de suministro.
El informe también contempla 169,8 millones para objetivos ambientales en el dominio público hidráulico, que incluyen medidas agroambientales, infraestructuras verdes para la conservación de cauces y proyectos de restauración fluvial.
A estas actuaciones se suman inversiones para adaptación al cambio climático, modernización del regadío, mejora de infraestructuras de distribución de agua y sistemas de monitorización del ciclo integral, además de medidas estructurales frente al riesgo de inundaciones.
Según el análisis, estas actuaciones permitirían reforzar la resiliencia hídrica de la cuenca y mejorar la gestión de los recursos en un contexto marcado por la irregularidad de las precipitaciones y el aumento de los episodios de sequía.





























