



El Puerto de Santa María despide a uno de sus rostros más queridos. Rafael González Camacho, el técnico de farmacia que durante 47 años atendió con cercanía y profesionalidad a generaciones del Barrio Alto, se retira. Lo hace a sus 66 años, dejando atrás un legado forjado en la esquina de calle San Juan con calle Zarza.


Nacido en 1959 en la propia calle Zarza, Rafael comenzó a trabajar a los 11 años en diversos comercios de El Puerto. En 1976 se unió a la farmacia de Justo Castro, en la calle Larga, y solo dos años después asumió la dirección de la farmacia que se convertiría en su vida profesional durante casi cinco décadas.
Su trato cercano y su vocación inagotable lo convirtieron en un referente del Barrio Alto. Acudir a su farmacia era más que recoger medicamentos; era recibir consejo, apoyo y, en muchos casos, un gesto amable que marcaba la diferencia.
Rafael fue testigo de la transformación social del barrio mientras seguía formándose: además de su experiencia en farmacia, se tituló en Educación Social, Pedagogía y, más recientemente, en Psicología.
En palabras de muchos vecinos, su carisma y humanidad son irremplazables. “Entré sin hacer ruido y me iré sin hacer ruido”, repetía Rafael. Pero su retirada deja un vacío imposible de llenar.
El Barrio Alto, ese que creció y cambió con su presencia constante, le agradece ahora todos esos años de entrega y dedicación.















