



La polémica de los chiringuitos de Puerto Sherry entra en su momento más álgido con la politización del conflicto y ante la cuenta atrás para su cierre. En este contexto, Izquierda Unida ha responsabilizado al alcalde de El Puerto, Germán Beardo, de la situación que atraviesan estos establecimientos después de que la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz rechazara la continuidad de su actividad más allá del próximo 7 de julio al considerar que carecen del amparo jurídico necesario y de que la Fiscalía haya trasladado al Juzgado actuaciones relacionadas con la tramitación de las licencias y autorizaciones.
El portavoz municipal de Izquierda Unida, José Luis Bueno, afirma que lo ocurrido "no es fruto de la casualidad", sino la consecuencia de "una forma de gobernar basada en la improvisación, los privilegios y la ausencia de control".
Según Bueno, la formación lleva años denunciando un supuesto "trato de favor" en Puerto Sherry y considera que la situación actual da la razón a las advertencias que había venido realizando sobre la gestión municipal. A su juicio, las consecuencias de esa forma de actuar perjudican a la imagen de la ciudad, a los vecinos y a los propios empresarios afectados.
Izquierda Unida recuerda que la controversia en torno a estos establecimientos se prolonga desde hace años y señala que los residentes de la zona han denunciado reiteradamente problemas de ruido, aglomeraciones, botellones en los pinares, acumulación de residuos y dificultades para la convivencia, sin que, según la formación, el Gobierno municipal haya dado una respuesta definitiva.
"El problema nunca ha sido la hostelería ni la actividad económica. El problema es creer que hay negocios que pueden funcionar al margen de las normas mientras el Ayuntamiento mira hacia otro lado. Las reglas deben ser iguales para todo el mundo y quien gobierna tiene la obligación de hacerlas cumplir", concluye Bueno.









La APBC confirma el cierre de los chiringuitos de Puerto Sherry el 7 de julio






















