



Adelante El Puerto ha denunciado el inicio de la demolición del conjunto bodeguero de La Pastora, en pleno centro histórico, calificándolo como “un nuevo episodio de destrucción del patrimonio portuense bajo el gobierno de Germán Beardo”.
Desde la formación recuerdan que esta actuación, aunque permitida por el planeamiento urbanístico vigente, ha sido duramente criticada por profesionales del ámbito del patrimonio, especialistas y entidades como Betilo, que han alertado del valor histórico y cultural del enclave.
“El Puerto no puede seguir perdiendo su identidad a golpe de piqueta mientras el Gobierno local mira hacia otro lado”, denuncian.
Adelante El Puerto considera que este caso evidencia el modelo de ciudad que, a su juicio, impulsa el Partido Popular: “un modelo basado en la especulación urbanística y en un turismo de baja calidad, vinculado a la masificación, la borrachera y la pérdida de identidad cultural”.
“Mucho hablar de patriotismo y de hacer grande El Puerto, pero lo que estamos viendo es cómo se destruye nuestro patrimonio para sustituirlo por operaciones inmobiliarias que nada aportan a la ciudad”, critican.
A esta situación se suman las denuncias de personas que habían adquirido viviendas proyectadas en la zona, quienes aseguran que la promotora, el grupo Insur, rescindió los contratos alegando la falta de licencia y devolvió las cantidades abonadas.
Sin embargo, según señalan, ahora sí existiría dicha licencia, lo que, a su juicio, apunta a una posible maniobra para volver a comercializar las viviendas a un precio superior.
“Estamos ante un posible caso de especulación en toda regla: se anulan contratos, se devuelve el dinero y se prepara el terreno para vender más caro. Y todo ello con el beneplácito del Ayuntamiento”, advierten.
Desde Adelante El Puerto también critican el papel de la empresa pública Suvipuerto, que, según indican, “lejos de cumplir su función de promover vivienda pública, sigue sin ser capaz de desarrollar ni una sola vivienda accesible en la ciudad”.
“Mientras Suvipuerto no crea vivienda pública, se desvía de su objetivo y se utiliza para otras funciones, dejando sin respuesta el grave problema habitacional que sufre El Puerto”, señalan.
La formación insiste en que la ciudad necesita un modelo distinto que apueste por la protección del patrimonio, la vivienda asequible y la vida en el centro histórico, frente a la especulación y la pérdida de identidad.
“El Puerto no se puede construir destruyendo su historia. Queremos una ciudad para vivirla, no para venderla al mejor postor”, concluyen.









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