

El Grupo Municipal Unión Portuense elevará al Pleno ordinario del próximo mes de febrero del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María una moción destinada a reforzar la seguridad ciudadana mediante el impulso de la formación en primeros auxilios, reanimación cardiopulmonar (RCP) y maniobra de Heimlich en los ámbitos educativo, deportivo y social del municipio.
La propuesta se apoya en una realidad constatada por los servicios de emergencia: cada año se registran incidentes en centros educativos, instalaciones deportivas y espacios públicos en los que una intervención inmediata y adecuada resulta determinante mientras llegan los recursos sanitarios. Pese a ello, una parte significativa de la población carece de conocimientos básicos para actuar con eficacia en situaciones críticas.
El portavoz de Unión Portuense, Javier Botella, subraya que “la prevención y la formación también son políticas públicas”, y remarca que se trata de una capacitación elemental “capaz de marcar la diferencia entre la vida y la muerte”. En este sentido, defiende que el Ayuntamiento no debe permanecer ajeno cuando existen herramientas sencillas y contrastadas para mejorar la protección de los vecinos.
Desde el Grupo Municipal se aclara que la iniciativa no persigue imponer obligaciones legales a centros educativos ni a clubes deportivos. La moción plantea, en cambio, que el gobierno local asuma un papel activo de impulso, facilitación y promoción de estas acciones formativas, respetando la autonomía de las entidades implicadas.
El texto propone instar al gobierno municipal a promover cursos recomendados y de carácter voluntario en primeros auxilios y RCP en los centros educativos, así como a desarrollar programas dirigidos a clubes deportivos, asociaciones y colectivos que trabajen con menores o con público en general. Para su implementación, se plantea establecer colaboraciones con servicios de emergencia, Protección Civil, Cruz Roja, personal sanitario y otras entidades especializadas.
Asimismo, Unión Portuense defiende la puesta en marcha de campañas de concienciación ciudadana que acerquen este tipo de formación al conjunto de la población, entendiendo la preparación ante emergencias como una inversión directa en salud pública, prevención y bienestar colectivo.
“Una ciudad preparada es una ciudad más segura”, concluye Botella, quien considera que formar a la ciudadanía —especialmente a jóvenes y personas vinculadas a la práctica deportiva— es una medida de sentido común que debería concitar el respaldo de toda la Corporación Municipal.































