
Memoria y dignidad para los funcionarios de prisiones víctimas del terrorismo
El Puerto09/01/2026
Luis Miguel Morales

El Puerto rinde homenaje a un colectivo marcado por la amenaza y el sacrificio
El Puerto de Santa María acogió este viernes un acto de homenaje a los trabajadores penitenciarios asesinados por el terrorismo, una convocatoria concebida como un ejercicio de memoria democrática y reconocimiento institucional hacia un colectivo que desempeñó su labor profesional bajo una amenaza constante, así como hacia sus familias y todas las víctimas de la violencia terrorista.
Durante las décadas más duras de la actividad de ETA, los funcionarios de prisiones se convirtieron en objetivo directo de la banda terrorista. Su día a día estuvo condicionado por el miedo, la vigilancia permanente y la alteración forzosa de rutinas tan básicas como los desplazamientos al trabajo o el acompañamiento de sus hijos al colegio. Una presión silenciosa que marcó de forma profunda su vida personal y profesional.

El homenaje se celebró en el hotel Monasterio de San Miguel, donde las intervenciones pusieron voz a aquellos años especialmente complejos, subrayando el papel de unos profesionales que permanecieron en la diana del terrorismo por el mero hecho de servir al Estado de Derecho desde el ámbito penitenciario. Los discursos coincidieron en la necesidad de preservar el recuerdo de una de las etapas más oscuras de la historia reciente y de reconocer el sacrificio de quienes pagaron un precio altísimo por cumplir con su deber.
Tras el acto institucional, los asistentes se trasladaron al memorial ‘Dolor y Esperanza’, inaugurado en 2023, donde se realizó una ofrenda floral. El monumento se ubica en un enclave de alto valor simbólico, junto al antiguo Penal de El Puerto, en la zona de Pozos Dulces, un espacio estrechamente vinculado a la historia penitenciaria de la ciudad.
El Puerto, que alberga tres centros penitenciarios, ha sido durante décadas un referente en la política penitenciaria española. El memorial fue concebido como un lugar permanente de recuerdo para honrar a los trabajadores penitenciarios víctimas del terrorismo, representando no solo el dolor causado por la violencia, sino también la esperanza de una convivencia basada en la memoria, la justicia y la dignidad.
El acto estuvo organizado por ACAIP, sindicato mayoritario en el ámbito penitenciario, junto a la Fundación Athena, y contó con una amplia representación institucional, política y social, además de asociaciones de víctimas del terrorismo de ámbito nacional y europeo. Entre los asistentes se encontraban representantes de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, de las fundaciones Fernando Buesa y Jiménez Becerril, de la Asociación Europea de Víctimas del Terrorismo y del Knowledge Hub para la prevención de la radicalización de la Comisión Europea.
También participaron los directores de los tres centros penitenciarios de la ciudad y el primer teniente de alcalde de El Puerto, Javier Bello, quien trasladó el reconocimiento del Ayuntamiento a los funcionarios homenajeados y defendió la necesidad de “no olvidar ni perdonar lo que hizo la banda terrorista”. Bello subrayó además que “tenéis una voz en el Ayuntamiento” y remarcó la importancia de seguir contando lo ocurrido en España para evitar la desmemoria.
Durante el acto se alertó del contexto político actual, en el que se perciben intentos de blanquear el pasado terrorista o de pasar página sin asumir plenamente la verdad ni la responsabilidad histórica. Desde el sindicato se lamentó que “han ganado el relato” y se insistió en la obligación de seguir explicando lo sucedido para preservar la memoria de las víctimas.
Asimismo, se recordó que más de 300 asesinatos terroristas continúan sin resolverse y sin respuesta judicial, y se denunció que mientras los terroristas siguen recibiendo homenajes, cada vez resulta más difícil organizar actos de reconocimiento a quienes fueron asesinados por defender las instituciones democráticas.
En este contexto, los organizadores defendieron que la dignidad de las víctimas constituye un deber irrenunciable en una sociedad democrática. El homenaje se planteó así como un acto de memoria colectiva y de justicia moral hacia un colectivo que fue objetivo directo del terrorismo y cuyo sacrificio forma parte inseparable de la historia reciente del país.
ACAIP y la Fundación Athena reiteraron su compromiso de mantener vivo el recuerdo de los trabajadores penitenciarios víctimas del terrorismo, impulsando iniciativas que eviten el olvido, preserven la verdad y reconozcan públicamente la entrega de quienes dieron su vida al servicio de la sociedad desde las prisiones.










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