



A Adelante se le ha criticado por un mensaje de felicitación de la Diada que decía:
«“Feliz Diada a toda Catalunya. Por seguir luchando por la autodeterminación de los pueblos y la solidaridad entre todos ellos.”»
Tres ideas muy concretas: felicitar al pueblo catalán, defender el derecho de autodeterminación de los pueblos y reivindicar la solidaridad entre ellos. No hay ningún ataque a España, ningún insulto ni ninguna descalificación hacia quienes piensan distinto.
Y no hay nada malo en solidarizarse entre pueblos. Desde Andalucía podemos solidarizarnos con Cataluña, con Valencia, con Euskadi o con cualquier otro pueblo. También con el pueblo madrileño, por ejemplo, que bastante tiene con aguantar a Almeida y sus ocurrencias cada vez que le ponen dos micrófonos delante. Que el alcalde de Madrid aproveche una entrevista para reclamar a RTVE que le pregunte por Ceuta tiene su punto: Almeida, hijo, eres el alcalde de Madrid. Empieza por Madrid.
Y podemos solidarizarnos también con los madrileños ante las polémicas de sus gobernantes con el dinero público, los contratos, las adjudicaciones o los negocios familiares. Cuando llegue el Día de Madrid, desde Adelante también podremos mandar un tuit: “Feliz Día de Madrid. Solidaridad con el pueblo madrileño por lo que tiene que aguantar.”
Eso es solidaridad entre pueblos. No parece tan complicado. Aunque para algunos, por lo visto, solidarizarse con Cataluña es poco menos que declarar la guerra a España.
Lo que sí resulta curioso es que Manolo Gavira, el gafapasta rancio con aire de personaje de película antigua del franquismo, ese señor con cara de chivato del pueblo, se lance a llamar “catetos” y “rancios” a quienes han escrito el tuit.
Muy valiente para apedrear un mensaje en Twitter. Para eso sí hay teclado. Para insultar desde la pantalla, siempre hay patriotas disponibles.
Pero mientras Gavira reparte carnés de modernidad y decide quién es suficientemente español, en Andalucía tenemos problemas bastante más serios.
Doñana. El agua. Las desigualdades sociales. La vivienda. Los pisos turísticos. Los jóvenes que no pueden emanciparse y tienen que marcharse. Los pueblos que se vacían.
Y ahí Gavira parece tener menos cosas que decir. Será que esos problemas no caben en un tuit de bronca. O será que no dan tantos aplausos entre los de siempre.
No le vemos con la misma vehemencia hablando del robo de agua en Doñana y de que el caso que afectaba a la Casa de Alba haya terminado archivado. No le vemos poniendo el mismo empeño en defender a los malagueños que no pueden acceder a una vivienda. No le vemos reclamando medidas para reducir los pisos turísticos, aumentar la vivienda asequible y permitir que nuestros jóvenes puedan quedarse a vivir en sus ciudades.
Eso también tiene una consecuencia política: barrios populares expulsados, ciudades cada vez más caras y jóvenes obligados a marcharse mientras crecen las zonas reservadas para quienes pueden pagar un piso turístico, un chalet o un adosado.
Muy preocupados algunos por quién puede votar mañana y bastante menos por quién podrá vivir aquí mañana.
Porque una cosa es hablar de la patria en Twitter y otra muy distinta defender a la gente que vive en ella. Una cosa es envolverse en banderas y otra conseguir que una familia pueda pagar el alquiler, que un joven pueda emanciparse o que un pueblo no se quede sin vecinos.
Desde Adelante se solidarizan con los pueblos, sí. Pero, sobre todo, con las clases populares de esos pueblos.
La Diada es un día especial para los catalanes. Felicitarles, reconocer su derecho a decidir y defender la solidaridad entre pueblos no tiene nada de malo.
Lo que hace falta en Andalucía es bastante más sencillo: políticos que gestionen, que defiendan a su gente y que solucionen problemas. Menos confrontación y menos odio. Porque de apedrear tuits ya hay demasiados. Lo difícil, lo verdaderamente valiente, es apedrear los privilegios.













La vida es bella en Andalucía: tragar orgullo y maquillar la precariedad














