---
canonical_url: "https://telepuertotv.com/contenido/11257/gobierno-de-inutiles-o-despabilaos"
title: "Gobierno de inútiles o despabilaos"
article_type: "Article"
main_image: "https://telepuertotv.com/download/multimedia.normal.9a41e72c5ff2f97b.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-11-08T12:55:00+01:00"
date_modified: "2026-11-08T12:58:36+01:00"
author_name: "Juaky Bellido"
category_name: "Con guasa, pero en serio"
category_url: "https://telepuertotv.com/categoria/23/con-guasa-pero-en-serio"
category_description: "'Con guasa, pero en serio' es la columna de opinión de Juaky Bellido."
---

# Gobierno de inútiles o despabilaos

![images](/download/multimedia.normal.9a41e72c5ff2f97b.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Hay decisiones políticas que hacen dudar de si estamos ante un gobierno de inútiles o de despabilaos. Y lo que está ocurriendo con el Parque de la Arboleda Perdida es un buen ejemplo.

Se van a gastar cerca de 400.000 euros de dinero público, más de 50 millones de las antiguas pesetas, en una remodelación que parece tener poco que ver con las necesidades reales del barrio.

Empecemos por la famosa zona de agility para perros. Una soberana gilipollez. Por allí pasan diariamente decenas de vecinos con sus mascotas. Pasean, juegan a la pelota, charlan y comparten un rato. ¿Cuántos necesitan una zona de obstáculos? ¿Cuántos la van a utilizar? Prácticamente nadie. Es una instalación que nace sin responder a una demanda real y que tiene todas las papeletas para convertirse en otro elemento abandonado.

El problema no es solamente que el proyecto sea desacertado. Es que alguien lo ha diseñado y otros políticos lo han aprobado sin preguntarse si tiene alguna utilidad. Una planificación disparatada financiada con el dinero de todos.

Pero hay más. También se pretende instalar un quiosco-bar en el parque. Después de pagar entre todos la remodelación, parece que toca preparar el terreno para que alguien explote comercialmente una parte del espacio público. La primera licitación, por cierto, ha quedado desierta. Ya no la quiere Pascuali.

Y la pregunta sigue siendo la misma: ¿quién demanda otro bar? Alrededor ya hay establecimientos de sobra. Lo que necesitan los vecinos son zonas verdes cuidadas, bancos, sombra, espacios para los niños y lugares donde pasear y disfrutar del parque.

Porque un quiosco que venda chucherías y refrescos baratos difícilmente será un gran negocio. Habrá que ver qué actividad se pretende desarrollar realmente y qué condiciones tendrá la concesión. No olvidemos los problemas de convivencia denunciados en Puerto Sherry alrededor de establecimientos de este tipo: música, molestias y botellones en espacios naturales próximos.

Aquí volvemos a la vieja fórmula: el dinero público paga las obras y después se abre la puerta a la explotación privada. Socializamos la inversión y privatizamos la oportunidad.

Y todo esto mientras desde la derecha presumen de bajar impuestos. Curiosa manera de defender al contribuyente: utilizar sus impuestos para financiar proyectos que no parecen responder a sus necesidades, mantener estructuras políticas y alimentar instituciones como la Diputación, cuyo gasto y utilidad merecen una revisión muy seria.

No estamos hablando de estar en contra de los perros, de los bares o de la iniciativa privada. Estamos hablando de prioridades, de sentido común y de respeto al dinero público. Dinero público ese que al PP le gusta derrochar en tonterías mientras los barrios se caen de mierda y los autobuses se averían.

La pregunta es sencilla: ¿para quién se diseña el parque? ¿Para los vecinos que lo utilizan todos los días o para justificar proyectos y generar oportunidades de negocio?

Casi 400.000 euros dan para mucho. Lo que no parece que haya habido es mucho interés en preguntar a quienes van a utilizarlo.

Un parque necesita árboles, bancos, zonas verdes y espacios para convivir. No necesita ocurrencias millonarias ni una barra para hacer negocio.

Gobierno de inútiles o despabilaos. Que cada cual saque sus conclusiones, pero, sobre todo, que seamos un poquito más críticos y bastante menos permisivos. Que no nos conformemos con el «por lo menos están haciendo cosas». No se trata de hacer obras por hacerlas, ni de aplaudir cada inversión porque alguien se haga una foto junto a una máquina excavadora. Se trata de exigir que el dinero público se gaste en lo que realmente necesitan los ciudadanos.

Y no olvidemos algo: esos 400.000 euros también salen de nuestros bolsillos. Aunque pagues un IBI pequeño porque vives en un piso modesto, aunque tu impuesto de circulación sea de los más baratos o pagues un vado, también estás contribuyendo al dinero público que se emplea en estas inversiones. No hace falta que pongas 400.000 euros tú solo para que te duela cómo se gastan. Los ponemos entre todos, cada uno en la medida de sus posibilidades. Y precisamente por eso tenemos todo el derecho a exigir que se gasten con cabeza y no en gilipolleces.

Menos aplausos por hacer obras y más exigencia para que esas obras sirvan a los ciudadanos. Que el dinero público no es suyo. Es nuestro.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
